Bayarque

Municipio situado en las estribaciones de la Sierra de los Filabres, mirando hacia la cuenca del Almanzora.

Posee una hermosa vega regada por el rí­o Bacares que junto con las sierras conforman un impresionante paisaje, en el que se enclava el pequeño núcleo urbano, tranquilo y recogido entre las colinas circundantes.

Historia

Villa dividida en dos núcleos de población: el barrio de la Ermita y el llamado Pueblo, separados por la Rambla que lo atraviesa.

Antes de las revueltas moriscas de 1568, la actividad económica de Bayarque se basaba en la obtención de seda, la agricultura de secano y regadí­o, olivos y viñas. Su población constaba de 630 moriscos. Con la expulsión de los moriscos y su posterior repoblación por cristianos viejos en 1572, trajeron nuevas costumbres como las Cuadrillas de Ánimas, representaciones de autos sacramentales, rústicos y primitivos, que se fueron conservando con el paso del tiempo por lo apartado del lugar.

A mediados del siglo XIX, Madoz habla del esplendor minero de la villa en el pasado con explotaciones de hierro, cobre y mercurio entre otras. Su economí­a se basaba en la agricultura y en la ganaderí­a. Cuenta que su término municipal con 200.000 encinas y 5.000 cabezas de ganado lanar, cabrí­o y de cerda. La destrucción de su arbolado redujo a apenas 1.000 cabezas de ganado en 1840.

En el año 1868 desaparecen los municipios de Bayarque y Armuña y son anexionados a Tí­jola, práctica que se intentó en multitud de pueblos durante el siglo XIX. Esta unión ha sido causa de controversias y enfrentamientos seculares.

En los años 40 y 60 tuvo un pequeño auge minero en mercurio e hierro pero la escasa rentabilidad provocará su cese en la explotación. En la década de los 70 sufrirá una fuerte emigración, al igual que otros muchos pueblos de la comarca.

En la actualidad su economí­a se basa en la agricultura y la ganaderí­a. Destaca el cultivo del almendro y del olivar.

Gastronomía

Potaje blanco. Sopa de ajo. Migas. Olla de trigo. Gurullos. Gachas. Patas de cordero estofadas. Hornazos.

Almanzora en movimiento
Valle del almanzora
Almanzora Museo 2.0